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Oxidación térmica recuperativa

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Básicamente, la depuración de gases por oxidación térmica consiste en someterlos a una temperatura suficientemente alta durante el tiempo necesario para producir la oxidación de los contaminantes.  Por tanto, para conseguir una depuración eficaz es necesario combinar temperatura (entre 750 y 1.200 ºC), durante un tiempo mínimo para completar la reacción de oxidación y con una turbulencia en los gases que permita una mezcla perfecta de todos sus componentes.

Estas condiciones se consiguen en el interior de una cámara de oxidación diseñada para tal fin y que está equipada con un quemador cónico en vena de aire que utiliza como aire comburente el propio gas a depurar. Se consigue así disminuir al máximo la energía necesaria para el proceso de depuración.

Esta técnica se utiliza para eliminar compuestos tanto orgánicos (disolventes, olores…) como inorgánicos (CO, SH2, NH3
…).  Se usa frecuentemente en situaciones donde el caudal de gas es grande pero la concentración de contaminante es relativamente pequeña (hasta 20 g/Nm³ de carbono orgánico total).

La oxidación de compuestos gaseosos indeseables es un método satisfactorio de control de contaminantes, desde diversos aspectos:

• Casi todos los contaminantes altamente olorosos son combustibles o son transformados en sustancias menos olorosas cuando se calientan a una temperatura suficientemente alta en presencia de oxigeno. Entre los contaminantes olorosos del aire, destruidos por la oxidación térmica, se incluyen los mercaptanos, los gases del cianuro y del ácido sulfhídrico.
• Los aerosoles orgánicos que causan plumas visibles se destruyen eficazmente por combustión.  Los tostadores de café, las factorías de ahumado de carne, y las estufas de horneado de los esmaltes, emiten tales aerosoles.
• Ciertos gases y vapores orgánicos, si se descargan en la atmósfera, intervienen en reacciones de oxidación fotoquímica.  La combustión destruye eficazmente dichos compuestos.
• Algunas industrias, como las refinerías, producen grandes cantidades de gases residuales altamente combustibles y materiales orgánicos que serían, de otra manera, peligrosos.  Por lo general, el método más seguro de control del efluente es mediante la combustión en hornos especialmente diseñados para tal fin.


Como la temperatura de los gases que salen de la cámara de oxidación es muy elevada, se hace necesario recuperar su energía por procedimientos como el precalentamiento del gas a depurar, la generación de vapor o el calentamiento de aceite térmico.  Si la concentración de contaminantes orgánicos es elevada, estas instalaciones son convenientes porque permiten aprovechar en el proceso industrial el calor de oxidación de los contaminantes.

Cada instalación recuperativa se diseña a medida para adaptarla al máximo al proceso del cliente.

Las características principales de estos equipos son:

  • Eficacia muy elevada.

  • Relativa flexibilidad en cuanto a variaciones de caudal (de 1 a 3).

  • Posibilidad de valorización energética de residuos gaseosos.

  • Alto coste energético de operación si las concentraciones de contaminantes son bajas.

Instalación de oxidación térmica para depurar los gases procedentes de un horno de cataforesis.
Dispone de dos intercambiadores de calor: uno para precalentar los gases a depurar y otro para
calentar aire ambiente que es introducido en el horno.

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