Los
sistemas de oxidación térmica regenerativa se
caracterizan por incluir dispositivos, llamados regeneradores, que
recuperan el calor de los gases depurados.
Estos regeneradores son unos elementos de
material cerámico que acumulan el calor de los gases que salen de la
cámara de oxidación. Mediante un sistema de válvulas se establecen ciclos
de funcionamiento consecutivos por los cuales los gases depurados, que
están a una temperatura elevada (unos 800 ºC), ceden su calor a las masas
cerámicas para que los gases contaminados, que entran fríos a la
instalación, tomen de ellas este calor en el ciclo siguiente
Las características principales de
estos equipos son:
Mínimo consumo de combustible, ya que permite eficacias
de recuperación de calor muy elevadas
Muy bajos costes de explotación y mantenimiento
Alta eficacia de depuración
Larga duración del equipo
Gran fiabilidad, por ser equipos muy probados
La instalación térmico-regenerativa con masa "composite"
cerámica está ampliamente experimentada en la depuración de los efluentes
gaseosos contaminados con compuestos orgánicos volátiles.
Funcionamiento
El efluente gaseoso se aspira por medio de un ventilador
centrífugo colocado después de la instalación. Esta solución
hace que el equipo trabaje en depresión, eliminando así el peligro potencial
de fugas de gases calientes hacia el exterior.
Las tres
cámaras de recuperación, compuestas de material "composite" cerámico, trabajan de manera cíclica
para conseguir llevar a cabo el calentamiento y el posterior enfriamiento
con una
eficiencia
de recuperación energética del 93%
±2%.
Esquema de
Funcionamiento. Pinche en la imagen para
ampliar
La
utilización del material composite cerámico, en lugar del
tradicional material cerámico en forma de "silla de montar" o de "panal de
abeja", reduce de manera importante la
pérdida de carga y facilita el reparto del gas por todo el volumen
del lecho. Esto reduce el coste de operación, debido a que se reduce
la potencia necesaria en el ventilador.
El
quemador se utiliza para completar
el calentamiento del gas hasta la temperatura de oxidación y para mantener constante la temperatura en la cámara
entre los valores prefijados.
La colocación de dos quemadores mejora la homogeneidad de temperatura
dentro de la cámara de oxidación y garantiza el funcionamiento de la
instalación en caso de avería de uno de ellos.
Para
conseguir la completa depuración de los gases, éstos permanecen al
menos 0,6 segundos en la cámara de oxidación, que está a una temperatura
suficiente (entre 760 y 820 ºC) para conseguir la prácticamente completa oxidación de los
compuestos orgánicos.
Las
válvulas para la inversión del ciclo se accionan desde actuadores
lineales eléctricos. Los cambios de válvulas se llevan a cabo de
forma lenta para evitar variaciones bruscas de presión dentro del sistema y
trabajar así con la máxima seguridad, al mismo tiempo que se reduce el
mantenimiento.
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