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Básicamente, la depuración de gases por oxidación térmica consiste en
someterlos a una temperatura suficientemente alta durante el tiempo
necesario para producir la oxidación de los contaminantes. Por tanto,
para conseguir una depuración eficaz es necesario combinar temperatura (entre 750 y 1.200 ºC), durante un tiempo mínimo
para completar la reacción de oxidación y con una turbulencia en los
gases que permita una mezcla perfecta de todos sus componentes. |
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Estas condiciones se consiguen en el interior de una cámara de oxidación
diseñada para tal fin y que está equipada con un quemador cónico en vena de aire
que utiliza como aire comburente el propio gas a depurar. Se consigue así
disminuir al máximo la energía necesaria para el proceso de depuración. |

Quemador utilizado en las instalaciones de oxidación térmica recuperativa |
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Como la temperatura de los gases que salen de la cámara de oxidación es muy
elevada, se hace necesario recuperar su energía por procedimientos como el
precalentamiento del gas a depurar, la generación de vapor o el calentamiento de
aceite térmico. Si la concentración de contaminantes orgánicos es elevada,
estas instalaciones son convenientes porque permiten aprovechar en el proceso
industrial el calor de oxidación de los contaminantes.
Cada instalación recuperativa se diseña a medida para adaptarla al máximo al
proceso del cliente.
Las características principales de estos equipos son:
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Instalación de oxidación térmica para depurar los
gases procedentes de un horno de cataforesis.
Dispone de dos
intercambiadores de calor: uno para precalentar los gases a depurar y otro
para
calentar aire ambiente que es introducido en el horno.
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