| El proceso de impresión offset se basa en alimentar papel en continuo
desde una bobina a la máquina para que vaya pasando sucesivamente por los
diferentes cuerpos de impresión donde se reproduce la imagen. La tinta
que se aplica a este proceso seca por calor y, por tanto, la banda de papel
debe pasar, una vez impresa, por un horno.
Después de esta etapa, la banda de papel se enfría, se rehumidifica y se
prepara para pasar a la etapa de cortado, plegado y encolado, si así lo
requiere el trabajo.
Las etapas fundamentales del proceso son:
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Alimentación de papel. Equipo de
desbobinado del papel con diferentes rodillos de compensación de
tensiones y cambio de bobina de papel automatizado.
-
Impresión. En cada cuerpo de
impresión se coloca una plancha de aluminio que está en contacto con
rodillos mojadores y rodillos entintadores para transferir agua y tinta
a la plancha y así completar el proceso de impresión planográfico
característico del sistema offset. También se coloca una mantilla de
caucho (elemento intermedio, dado que el sistema offset es una impresión
indirecta) que permite la transferencia de la imagen de la plancha al
papel.
-
Secado acelerado. El horno realiza un proceso de secado
mediante calor que estabiliza la tinta de forma que
la banda de papel sea manipulable inmediatamente.
-
Reacondicionamiento de la banda de
papel. Enfriamiento de la banda y rehumidificación, para evitar el
agrietamiento del papel en las posteriores etapas de plegado. Se
consigue aquí la estabilización de la impresión. El proceso tiene lugar
de forma continua, con aplicación de agua y silicona. En esta etapa no
se producen emisiones gasesosas, ya que le proceso se lleva a cabo en
recirculación.
- Etapas auxiliares. Corte de la banda, plegado y encolado, en
caso necesario, apilado y paletizado.
En las etapas de impresión y secado, se evaporan los disolventes
orgánicos que forman parte de la composición de las tintas aplicadas. Por
tanto, es necesario un sistema de extracción para retirar estos disolventes
del interior de las rotativas y del horno.
Se genera así un caudal importante de gases que están a una temperatura
de unos 120 ºC y que contienen unos 2 g/Nm³ de compuestos orgánicos. Por
tanto, será necesario depurarlos antes de emitirlos a la atmósfera.
De todos los sistemas disponibles, el
termorreactor
es el más adecuado para llevar a cabo la depuración, debido a que es capaz
de conseguir un funcionamiento autotérmico con sólo esos 2 g/Nm³ de
compuestos orgánicos. Por tanto, la depuración se llevará a cabo sin consumo
energético.
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