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España es el primer productor mundial de
concha de mejillón. Hasta hace poco, las miles de toneladas de conchas que
se producían anualmente resultaban un estorbo insoportable que acababan en
un conjunto de vertederos controlados o, en el peor de los casos, no
controlados, constituyendo un serio problema para el medio ambiente.
Una solución para este problema ambiental es
la transformación de estas conchas de mejillón en carbonato cálcico. Este
carbonato cálcico sirve como materia prima para numerosos procesos
industriales: obtención de cal viva (CaO), industria cementera, industria
papelera, industria del vidrio, estabilización de bases de carreteras,
fabricación de piensos, abonos y fertilizantes... Se trata, en definitiva,
de aprovechar los valores del carbonato cálcico, del que está compuesta la
concha del mejillón en un 90%. El resto es sílice y fosfatos.
En la planta de tratamiento, el primer paso
es retirar el contenido salino de la materia prima (concha de mejillón y de
otros moluscos bivalvos) mediante un lavado con agua dulce. El
producto lavado se calcina en un horno rotativo a contracorriente, a una
temperatura entre 400 y 500 ºC, para eliminar la humedad y la materia
orgánica. Finalmente, el producto se muele para adaptar la granulometría del
producto a las exigencias de cada aplicación.
El resultado de este proceso es la obtención
de carbonato cálcico de un 94% de pureza.
Los gases que salen del horno de calcinación
están a una temperatura de unos 200 ºC y contienen, aproximadamente, 4 g/Nm³
de carbono orgánico total y un elevado contenido de humedad (16% vol.). Los
compuestos orgánicos emitidos son, principalmente, aceites y compuestos
azufrados. Esto provoca un grave problema de olores (definido como "olor a
pelo quemado") que hace imprescindible su tratamiento si se desea que el
proceso sea viable. Además, estos gases contienen gran cantidad de polvo.
Debido a la baja concentración de compuestos
orgánicos y al elevado caudal de gases a depurar (del orden de 20.000 Nm³/h),
la técnica más adecuada para esta aplicación es la oxidación térmica
regenerativa (termorreactor).
Pero, antes de introducir los gases en el termorreactor, será necesario
eliminar el polvo que contienen mediante un filtro de mangas que soporte
temperaturas de hasta 240 ºC. Los gases emitidos tienen un contenido de
carbono orgánico total inferior a 10 mg/L y están exentos de olores.

Filtro de mangas
y termorreactor
para 18.000 Nm³/h de gases procedentes de una planta de calcinación de
concha de mejillón |